De tú a tú: disciplina contra rebeldía
La carrera por la candidatura del PAN a la Presidencia Municipal de Chihuahua comenzó mucho antes de que el calendario electoral lo permita. Y, aunque todavía faltan meses para que se definan las reglas del juego, dos nombres ya se disputan el protagonismo: Santiago de la Peña y César Jáuregui.
No son dos proyectos iguales. Tampoco representan la misma estrategia política.
Uno apuesta por la institucionalidad; el otro decidió caminar por la ruta de la independencia política.
Santiago de la Peña ha optado por construir desde dentro del gobierno y del partido. Como secretario general de Gobierno, mantiene una relación de absoluta cercanía con la gobernadora Maru Campos y se ha convertido, prácticamente, en el operador político más importante de la administración estatal.
Su reunión del fin de semana en el Lago di Como dejó un mensaje claro: capacidad de organización, estructura territorial y respaldo de los principales grupos panistas de la capital.
Más allá de las críticas sobre el uso de teleprompter o los señalamientos de acarreo —acusaciones comunes en prácticamente cualquier evento político de gran tamaño—, el dato que permanece es otro: logró reunir a miles de mujeres, incorporar liderazgos tradicionales del PAN, sumar empresarias, organizaciones civiles y cuadros jóvenes.
En política, la convocatoria también comunica.
Y el mensaje fue evidente: Santiago de la Peña ya dejó de ser solamente el secretario general de Gobierno para convertirse en un aspirante competitivo.
Su mayor fortaleza es precisamente esa disciplina política.
No confronta.
No rompe.
No desobedece.
Ha entendido que, dentro del PAN de Chihuahua, la opinión de la gobernadora sigue siendo el activo político más importante rumbo al 2027.
Del otro lado aparece César Jáuregui.
Probablemente, el político con mayor experiencia de los que hoy aspiran a la alcaldía.
Operador electoral, exsecretario del Ayuntamiento, exdiputado, exsecretario general de Gobierno y exfiscal del Estado.
Su currículum difícilmente admite comparación.
Pero también carga con un momento político complejo.
Después de su salida de la Fiscalía, la relación con Palacio de Gobierno dejó de ser la misma. Las diferencias internas terminaron siendo visibles y, desde entonces, su proyecto parece avanzar sin el acompañamiento institucional que durante años fue una de sus principales fortalezas.
Lejos de replegarse, Jáuregui eligió otra ruta.
La de la confrontación política.
La de la defensa pública de sus posiciones.
La de construir una candidatura desde el capital político propio.
Su encuentro con cientos de abogados confirma que conserva liderazgo en sectores profesionales y que mantiene capacidad de convocatoria fuera de las estructuras gubernamentales.
Su discurso también marca diferencias.
Mientras Santiago habla de continuidad, estabilidad y gobierno, Jáuregui plantea una narrativa de defensa de las instituciones y de las libertades frente a lo que considera riesgos para la democracia rumbo al 2027.
Es una apuesta distinta.
Más ideológica.
Más confrontativa.
Más personal.
El contraste entre ambos resulta inevitable.
Uno representa la disciplina partidista.
El otro la rebeldía política.
Uno construye con la estructura del gobierno.
El otro intenta demostrar que puede competir aun sin ella.
Uno transmite continuidad.
El otro ofrece autonomía.
Ninguno tiene asegurada la candidatura.
Porque, al final, en Acción Nacional la decisión no dependerá únicamente de quién llene más salones o reúna más simpatizantes.
También contará la unidad interna, la competitividad electoral y la capacidad para enfrentar a Morena en una elección que se anticipa como una de las más disputadas en la historia reciente de Chihuahua.
Hoy la fotografía es clara.
Santiago de la Peña parece tener el viento institucional a favor.
César Jáuregui apuesta a que la experiencia, el oficio político y su propia trayectoria le permitan remontar.
La disciplina contra la rebeldía.
La estructura contra el liderazgo personal.
Dos estilos distintos.
Un mismo objetivo.
Y apenas comienza la contienda.


