Durante la madrugada de este jueves, las autoridades estatales de seguridad instalaron barricadas perimetrales para resguardar el Palacio de Gobierno, el Museo Casa Chihuahua (antiguo Palacio Federal) y la Plaza Hidalgo, como medida de protección previa a la marcha del 8 de marzo, en conmemoración del Día Internacional de la Mujer.
La colocación de estas estructuras metálicas, que superan los 3 metros de altura, inició minutos después de la medianoche y concluyó alrededor de las 6 de la mañana, con la participación de casi 100 trabajadores. En el operativo estuvieron presentes altos mandos de seguridad estatal, supervisando la instalación desde el inicio hasta su finalización.
Estrategia de seguridad y ampliación del blindaje
A diferencia del año anterior, en esta ocasión el blindaje se extendió a un perímetro mayor, abarcando calles como Avenida Juárez, Vicente Guerrero, Escorza y Venustiano Carranza. La decisión de reforzar la seguridad desde hoy jueves, responde a versiones que apuntaban a una posible manifestación anticipada desde la madrugada del viernes 7 de marzo.
En total, se instalaron aproximadamente 500 barricadas metálicas en los alrededores de los edificios gubernamentales. También se protegió el edificio municipal, pese a que el alcalde Marco Bonilla había asegurado previamente que no se realizaría el blindaje del inmueble.
Otros edificios estatales, como Héroes de Reforma, Héroes de la Revolución y la Rectoría de la UACH, no fueron cercados, aunque sus ventanales fueron cubiertos con placas metálicas como medida de protección.
Operativo de traslado e instalación
Para la colocación de las barricadas, más de 20 tractocamiones trasladaron el material desde el Cereso de Aquiles Serdán, y se requirió el uso de más de 15 montacargas para su instalación y casi un ciento de trabajadores.
Entre las empresas contratadas para la ejecución de esta operación de blindaje se encuentra Kybalion, División Estudios y Proyectos, especializada en infraestructura y seguridad.
Las medidas de resguardo han generado debate en la opinión pública, ya que algunos sectores las consideran necesarias para evitar daños a edificios históricos y gubernamentales, mientras que colectivos feministas las han señalado como un intento de reprimir las expresiones de protesta en un día clave para la lucha por los derechos de las mujeres.


