La carrera rumbo a la elección de 2027 en Chihuahua comienza a mostrar señales cada vez más claras. Lo que inicialmente parecía una competencia natural entre distintos aspirantes dentro del Partido Acción Nacional empieza a convertirse en una disputa por algo mucho más importante: el control político del proceso sucesorio.
En este escenario aparecen, por un lado, Santiago de la Peña, quien busca consolidarse como una figura con capacidad de diálogo, experiencia administrativa y cercanía con los principales grupos de poder dentro del panismo. Del otro lado se encuentra César Jáuregui, quien ha comenzado a enviar mensajes políticos que pueden interpretarse como una estrategia para defender su propia ruta hacia la candidatura a la Presidencia Municipal de Chihuahua.
Pero en los últimos días surgió un elemento que modifica el tablero.
El evento de Gilberto Loya y el mensaje de las alianzas
El evento político organizado por Gilberto Loya, quien en otro momento fue considerado como uno de los aspirantes a la gubernatura de Chihuahua, dejó señales que difícilmente pueden considerarse casuales.
La presencia de la gobernadora Maru Campos y la participación de los principales actores políticos del grupo gobernante enviaron un mensaje de unidad, pero también de definición.
Gilberto Loya parece haber tomado una decisión política clara: sumarse al proyecto de Marco Bonilla rumbo a la gubernatura y respaldar a Santiago de la Peña en la ruta hacia la Presidencia Municipal de Chihuahua.
No se trata solamente de una fotografía política.
Se trata de una construcción de alianzas.
Y en política, las alianzas anticipadas tienen un objetivo fundamental: mostrar quién tiene estructura, quién tiene respaldo y quién comienza a quedarse fuera de los principales acuerdos.
La respuesta de César Jáuregui: “defender la casa”
La reacción de César Jáuregui no tardó en llegar.
A través de sus redes sociales lanzó un mensaje dirigido al panismo en el que sostuvo que todos los panistas deben defender la casa.
La frase tiene una enorme carga política.
Porque puede interpretarse como un llamado a cerrar filas, pero también como una advertencia frente a los reacomodos que están ocurriendo dentro del PAN.
El problema para Jáuregui es que mientras otros grupos parecen construir acuerdos, su discurso comienza a proyectarse desde la confrontación.
Y esa confrontación tiene varios destinatarios.
Por un lado, quienes están impulsando la alianza política alrededor de Marco Bonilla y Santiago de la Peña.
Pero, por otro, el mensaje puede terminar generando una fricción directa con el grupo político encabezado por la gobernadora Maru Campos.
La disputa por la candidatura
Otro de los mensajes más importantes enviados por César Jáuregui fue su postura respecto a la definición de la candidatura en Chihuahua.
En declaraciones periodísticas, Jáuregui celebró la posibilidad de que sea el Comité Ejecutivo Nacional del PAN quien tenga la decisión sobre la candidatura.
Esta posición abre una lectura política inevitable.
Si el proceso se concentra en una decisión nacional, se reduce la influencia directa que pudiera tener la estructura política estatal en la definición de las candidaturas.
En otras palabras, la apuesta de Jáuregui parece dirigirse hacia una ruta distinta a la del grupo político que hoy concentra el poder en Chihuahua.
Y ahí comienza el verdadero problema.
Porque una cosa es competir por una candidatura y otra muy distinta es construir una confrontación con quienes controlan la estructura política local.
¿Jáuregui comienza a quedarse solo?
La gran pregunta es si esta estrategia puede terminar aislando a César Jáuregui.
El evento encabezado por Gilberto Loya dejó ver un bloque político que comienza a tomar forma.
Maru Campos.
Marco Bonilla.
Gilberto Loya.
Y ahora, en la ruta hacia la Presidencia Municipal, Santiago de la Peña.
Si esta alianza política logra consolidarse, César Jáuregui enfrentaría un escenario complicado: tendría que competir no solamente contra Santiago de la Peña, sino contra una estructura política mucho más amplia.
Además, sus declaraciones podrían estar provocando una creciente fricción dentro del PAN.
La política interna tiene una regla fundamental: no basta con tener aspiraciones; hay que tener aliados.
Y mientras un grupo construye puentes, acuerdos y fotografías políticas, el otro corre el riesgo de construir diferencias y confrontaciones.
Maru Campos y la verdadera disputa por el 2027
En el fondo, la confrontación también tiene otro componente.
La discusión parece girar alrededor de una pregunta fundamental:
¿Quién tendrá la mano en la definición del proceso electoral de 2027 en Chihuahua?
César Jáuregui, al respaldar una definición desde el Comité Ejecutivo Nacional, parece enviar el mensaje de que la decisión no debe quedar exclusivamente en manos del panismo estatal.
Pero políticamente esto puede interpretarse como un desafío directo al grupo encabezado por Maru Campos.
Y esa es una apuesta de alto riesgo.
Porque la gobernadora no solamente es la principal figura política del PAN en Chihuahua; también representa el eje alrededor del cual se ha construido buena parte de la estructura política estatal.
Descalificar o minimizar su capacidad de influencia en el próximo proceso electoral podría terminar siendo una estrategia contraproducente.
Santiago de la Peña: el beneficiario del reacomodo
En medio de esta confrontación, quien podría salir fortalecido es Santiago de la Peña.
Mientras César Jáuregui eleva el tono de sus declaraciones y abre frentes internos, Santiago tiene la oportunidad de consolidar una narrativa completamente distinta.
La del político que suma.
El candidato que construye acuerdos.
El perfil que puede unir a los distintos grupos del PAN.
Y, sobre todo, el aspirante que parece comenzar a recibir respaldos de figuras que hasta hace poco también tenían sus propias aspiraciones políticas.
La incorporación de Gilberto Loya a este nuevo bloque es significativa precisamente por eso: representa la posibilidad de que antiguos competidores se conviertan en aliados.
La guerra apenas comienza
La contienda por la Presidencia Municipal de Chihuahua todavía está lejos.
Pero las posiciones políticas ya comenzaron a definirse.
De un lado, un bloque que parece avanzar en la construcción de alianzas alrededor de Marco Bonilla rumbo a la gubernatura y Santiago de la Peña hacia la Presidencia Municipal.
Del otro, César Jáuregui, quien parece apostar por una estrategia más independiente y por una definición nacional de la candidatura.
La pregunta será si esa independencia se convierte en fortaleza o en aislamiento.
Porque en política, quien decide confrontarse con el grupo dominante debe tener algo muy importante: una estructura alternativa capaz de sostener la batalla.
Y por ahora, la imagen que comienza a construirse es clara:
Santiago de la Peña suma.
César Jáuregui confronta.
Y rumbo al 2027, esa diferencia podría ser determinante.
La guerra de acusaciones apenas comienza, pero el verdadero enfrentamiento ya no parece ser solamente por una candidatura.
Es una disputa por el control político del PAN en Chihuahua y por quién tendrá la capacidad de decidir el futuro del 2027.


